¿ERROR O INSENSATEZ?
La noticia de que Elda tendrá el “pumptrack” más grande de España, es decir, un circuito para ciclistas de montaña, situado en los Jardines del Vinalopó, con un presupuesto de 180.777 euros y un plazo de ejecución de aproximadamente un mes, ha sorprendido a una parte de la población, cabreado a otra y colmado de alegría a los amantes de esta modalidad deportiva. Nadie discute que estas instalaciones sean atractivas, que generen expectación o que se conviertan en un plan de ocio de los que tanto necesita la juventud eldense; nadie discute que instalaciones como estas sitúen a Elda a la vanguardia de España (quien no se consuela es porque no quiere, oiga); nadie discute que actuaciones como esta generan votos; nadie discute que cosas así son un caramelito para distraer a la gente de la grave situación que atraviesa la ciudad (no sólo por la pandemia).
Sin
embargo, ¿Por qué desde el equipo de gobierno municipal no se esfuerzan en
aplicar políticas medioambientales severas y eficaces que eliminen los focos de
infección que son los vertederos incontrolados de la zona? ¿Es seguro hacer
deporte, pasear con niños o llevar sueltos a los perros, cuando mascarillas,
jeringuillas, preservativos, restos de botellones…, forman parte del paisaje de
estos jardines? ¿Por qué no empiezan por solucionar este desastre y luego hacen
el circuito ciclista? ¿Es un error o una insensatez esta actuación? Pues visto
el nivel de conciencia social y medioambiental que arrastra este pueblo desde
tiempos inmemoriales, la respuesta es tan obvia como dolorosa.
Por otra parte, cabe preguntarse, ¿no
podría emplearse ese dineral para otros fines como, por ejemplo, terminar de
una vez y con sensatez la reforma del Jardín de la Música? Sí… Ya sabemos que
se han hecho cosas y que han tenido que recular ante el clamor popular contra
la supresión (parcial) de la valla… Pero es un auténtico crimen que este pulmón
verde de Elda (con casi 3000 m2 de vegetación) lleve cuatro años cerrado;
es un crimen que se haya convertido en un sitio oscuro y peligroso en pleno
centro de la ciudad; es un crimen que semejante maravilla de parque estuviese
con su bar cerrado desde hace años; es un crimen que la zona de juegos
infantiles fuera tan cutre y pequeña. Nadie discute que el “pumptrack” sea una
interesante instalación deportiva. Nadie discute que es una buena fuente de
publicidad y votos para los actuales dirigentes municipales. Nadie discute que recintos
de esta índole son prestigiosos para una ciudad… Pero, sinceramente, ¿es un
error o una insensatez llevar a cabo actuaciones de tal calibre, con la
necesidad imperiosa que hay de otras? ¿Es un error o una insensatez, con las
maltrechas aceras que hay en toda la ciudad? ¿Es un error o una insensatez, con
la vergonzosa iluminación que tiene la ciudad desde hace años luz (nunca mejor
dicho)? Nadie discute que obras de tal envergadura tienen un coste elevado,
pero por algo se empieza.
Nadie
discute nada… Y, señoras y señores, ése es el peor de los males que, desde
siempre, acechan a Elda. Aquí todos nos quejamos, todos nos cabreamos, todos
nos indignamos, todos inundamos las redes sociales de quejas, de demagogia
barata e insultos a políticos… Pero cuando se convocan manifestaciones o
concentraciones de protesta por cosas que nos atañen a todos, ¿quién acude a las
mismas? Pues, como mucho, como mucho, 40 personas. Así nos va. Tenemos lo que nos
merecemos.
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